viernes, 12 de abril de 2013

Squirting



Últimamente se ha puesto muy de moda hablar del squirting o, lo que es lo mismo, la eyaculación femenina. Pero, ¿qué es esto de la eyaculación femenina? La Wikipedia dice que el squirting (squirt = chorro) se refiere a la expulsión de una cantidad de flujo, variable de una mujer a otra y en diferentes ocasiones, a través de las glándulas de Skene de algunas mujeres mientras experimentan el orgasmo. El líquido expulsado es prácticamente transparente (NO es flujo vaginal). Puede salir con fuerza de la vagina, pero no es como el semen, sino que se asemeja más al líquido producido por la próstata masculina.

¿Todas las mujeres pueden eyacular? No, no todas. De hecho hay un gran porcentaje que no puede. ¿Cómo es esto posible? Pues bien, partiendo de la teoría de que las glándulas de Skene son las que producen la eyaculación, hay que decir que estas glándulas tienen tamaños variables de una mujer a otra hasta tal punto que han llegado a desaparecer en muchos casos (-algo similar ocurre con la ausencia o presencia del himen-). Por lo tanto, esto explicaría que las mujeres que no posean estas glándulas no podrán eyacular. Pero, de todas formas, hay mujeres que sí poseen estas glándulas pero de todas formas no eyaculan.

Hay relatos que cuentan que la mujer que experimenta el squirting siente ganas de orinar justo antes de llegar al orgasmo y expulsar el líquido. Y a muchas de ellas les da vergüenza por esa sensación de “hacerse pis”, por lo que si sabes que puede ocurrirte, mejor tener una toalla o algo cerca para evitar que caiga donde no queremos. Y también se dice que el orgasmo es muy muy intenso, aunque supongo que unas veces más y otras veces menos (como siempre).

Pero hay que tener una cosa clara: Que sean capaces de eyacular no significa que siempre lo hagan. Asique no hay que obsesionarse con el tema, ¿de acuerdo?


Para cualquier cosa, tenéis el correo electrónico a vuestra disposición y, si queréis, podéis dejar un comentario ;)


Paula Sánchez, Sexóloga

martes, 19 de marzo de 2013

El clítoris



A lo largo de la historia, las mujeres hemos sufrido una gran represión sobre nuestra sexualidad quedando, en muchos países, invisible tanto para hombres como para las propias mujeres. Las mujeres no podíamos tener placer, solamente proporcionárselo a los hombres. Se habla muy poco a las niñas de lo que tienen, como mucho se les dice que tienen vagina o se les pone sobrenombres como “hucha”. El otró día hice una entrada sobre el tamaño del pene y su importancia para obtener y dar placer, asique por ello, hoy voy a hablar del clítoris, esa fuente de placer para las mujeres.


El clítoris es un órgano exclusivamente femenino cuya única función es proporcionar placer. Está unido a los labios menores y está recubierto parcialmente por éstos. De hecho, habitualmente son sólo visibles el capuchón y el glande del clítoris, que se hallan en la parte superior de los labios menores, y que forman apenas una décima parte del volumen total del clítoris. Podemos decir que es el homólogo del pene masculino: tiene glande, prepucio y cuerpo. Reacciona prácticamente igual que el pene en cuanto que recibe gran flujo de sangre cuando se encuentra en estado de excitación. Al ocurrir esto, el clítoris se pone tenso y aumenta de tamaño, pudiendo llegar a duplicar su tamaño (algunos estudios señalan que puede llegar a triplicarlo). En su extremo existen más terminaciones nerviosas que en cualquier otro órgano (más de 8.000 terminaciones nerviosas), más incluso que el pene (entre 4.000 y 6.000 terminaciones nerviosas). Debido a su gran sensibilidad, muchas mujeres prefieren su estimulación indirecta, ya que la estimulación directa les resulta algo excesivo. Así como ocurre en los hombres, cuando la acumulación de sangre llega a cierto punto, en la mujer se desencadena un mecanismo reflejo de tensamiento de los músculos, contrayéndose. Estas contracciones expulsan la sangre que se encuentra en los tejidos y en los plexos venosos y crean las sensaciones orgásmicas. Podemos afirmar, pues, que mediante la adecuada estimulación del clítoris, éste es el único medio para que una mujer (físicamente sana, es decir, siempre que no sufra ningún tipo de disfunción) pueda alcanzar el orgasmo. Tampoco quiero decir que las caricias o los besos, incluso el coito u otras formas de amatoria, no ayuden a la excitación porque, por supuesto, sí que lo hacen. Una mujer que no esté excitada, por más que estimulen su clítoris, no logrará un orgasmo.

Algunos datos que en los últimos tiempos se está dando sobre el clítoris son, por ejemplo, que el clítoris no envejece pudiendo ofrecer a la mujer orgasmos intensos independientemente de su edad, o que el orgasmo del clítoris generalmente es más intenso y duradero que el del pene (aunque no siempre es así, ya que no todos los orgasmos son siempre iguales).

Por desgracia, en algunas culturas africanas se practica la infibulación o la ablación (Mutilación Genital Femenina) del clítoris a una edad muy temprana para evitar que las mujeres conozcan el placer sexual y el orgasmo. Esta práctica es considerada (en esas culturas) parte de un rito de iniciación a la pubertad que se supone que protege la virginidad de las mujeres y asegura que vivirán en castidad hasta el matrimonio. Para otras sociedades, creencias y culturas (por ejemplo, la occidental) se trata de una forma de discriminación, mutilación y represión hacia la sexualidad de la mujer y atenta contra los derechos humanos.


Si queréis profundizar un poco más sobre el clítoris, aquí os dejo un documental muy interesante. Cualquier consulta que me queráis hacer, podéis comentar o utilizar el correo electrónico ;)


Paula Sánchez, Sexóloga

sábado, 16 de marzo de 2013

El tamaño del pene



Uno de los grandes mitos de la sexualidad es el tamaño del pene. El tamaño del pene ha tenido gran relevancia a lo largo de la historia. Ha sido (y sigue siendo) un tema muy polémico. Al igual que en las diferentes etnias se distinguen el color de los ojos, el color de la piel, del cabello, la estatura… también se ha hecho distinciones del tamaño del pene. El tamaño del pene representa la virilidad masculina por lo que, cuanto más grande, más viril o más hombre se es. Esto ha sido así desde siempre en la cultura occidental. La media española, según los datos del 2011, oscila entre los 13.48cm y los 14.88cm (en erección). Estas cifras siguen preocupando a muchos hombres y, por qué no decirlo, también a muchas mujeres. Hay que tener en cuenta que un pene flácido “pequeño”, a la hora de ponerse en erección, crece más que otro pene que en estado de flacidez tenga un mayor tamaño. Es decir, cuanto más pequeño (en estado de flacidez) más crece, y cuanto más grande (en estado de flacidez) menos crece.


Tenemos que recordar que las mujeres también tenemos un equivalente al pene: el clítoris. Y, sin embargo, a éste último no se le da la misma importancia que al pene en cuanto al tamaño. De hecho, nos da igual que el clítoris sea más grande o más pequeño, que esté más arriba o más abajo. Y, si pensamos con un poco de lógica, si el clítoris es el homólogo femenino del pene masculino, tendría que representar una mayor feminidad cuanto mayor sea su tamaño. Pero esto no es así, entre otras cosas, por la represión de la sexualidad femenina a lo largo de la historia. Pero este es otro tema.


Pero entonces, ¿por qué preocupa tanto el tamaño? Médicos han afirmado que el tamaño sí que importa, sobre todo para las mujeres que tienen “orgasmos vaginales” (cosa que, por cierto, es muy dudosa). La vagina mide, en estado de reposo (es decir, sin excitación), entre 6cm y 8cm, dilatándose con la excitación. Las mujeres que tienen esos “orgasmos vaginales” son aquellas que tienen el famosísimo Punto G (algo así como un pequeño apéndice en forma de alubia que se encuentra a unos 3cm de la entrada de la vagina y que si es estimulado adecuadamente puede llegar a provocar un orgasmo), es decir, un 10% de las mujeres. Asique, por poco que mida un pene, se pueden lograr esos orgasmos sin necesidad de un gran tamaño. Ahora bien, si hablamos del grosos del pene, la cosa cambia. La vagina está dividida en 3/3, y solo el primer 1/3 (el que comienza en la entrada de la vagina) tiene terminaciones nerviosas. Por lo tanto, si ésta es la parte de la vagina que siente, cuanto más grueso sea el pene, ésta zona más se va a dilatar y, por lo tanto, produce más sensaciones. Pero da igual que el pene mida 10cm o 18cm (en erección) si en esos 2/3 restantes de la vagina prácticamente no se siente, por lo que el largo del pene, realmente, da un poco igual. Además de que la vagina se adapta al tamaño del pene. Entonces, ¿en qué se basan estos médicos para afirmar tal cosa? Resumidamente, se basan en unos estudios realizados a un número determinado de mujeres (no superior a 400 mujeres) en donde ven que muchas de estas mujeres si valoran el tamaño del pene en sus relaciones, pero no que el tamaño de éste influya a la hora de lograr un orgasmo.


Recalco que siempre se hacen estos estudios respecto a relaciones heterosexuales y teniendo siempre presente el coito vaginal, por lo que (bajo mi punto de vista) no los considero estudios fiables, ya que no se contemplan otro tipo de relaciones ni formas de expresión de la sexualidad, y tampoco sin tener en cuenta otros factores como las caricias o el deseo.


En definitiva, el tamaño del pene es y seguirá siendo una cuestión importante, sobre todo para los hombres, porque es una seña de virilidad y, para muchos hombres y mujeres, no les sirve de consuelo “el tamaño del pene no importa”. Si a un sujeto le importa el tamaño de su pene, entonces será importante. Si no, no se le dará excesiva importancia. Pero esto es algo que cada cual debe manejar como mejor sepa.

Para cualquier duda podéis dejar un comentario o escribirme al correo electrónico.



Paula Sánchez, Sexóloga 

miércoles, 20 de febrero de 2013

¡Los preservativos mágicos!



Hola bloggerxs!! Siento la tardanza en hacer nueva entrada, pero he estado un poco atareadilla.

La entrada de hoy va dedicada a esos nuevos preservativos maravillosos de la marca Durex. Sí, esos preservativos llamados Durex Mutual Clímax, los diseñados para “llegar a la vez (…). Retrasa el clímax de él y acelera el clímax de ella (…)”. Pero, ¿realmente es así? En su día hice una entrada en el blog sobre la Respuesta Sexual Humana (RSH), explicando que cada cual tiene su propio ritmo de deseo, de excitación… lo cual ya va desmintiendo un poco (¡un poco bastante!) esta teoría de estos fabulosos condones. Que vengan y me digan que un trozo de látex con cuatro “condimentos” va a hacer que una chica llegue al orgasmo antes de lo “previsto” y el del chico tarde más de lo “previsto”,  y así sincronizarse de tal manera que ambos lleguen a la vez al clímax, pues lo siento, pero no he estudiado un máster de sexología para creérmelo. No existe lo “PREVISTO” en lo que se refiere a la sexualidad. Si repasamos un poco y nos centramos en nuestras propias experiencias sexuales, nos daremos cuenta de que no somos un reloj que siempre, al minuto 5 o al minuto 8, nos corremos. Unas veces llegaremos al orgasmo al minuto 7, otras al minuto 15 y otras, quizá, al minuto 1. Y la otra o el otro irá a otro ritmo, a su ritmo. Tanto es así, que hay chicas que se corren antes que los chicos y viceversa. Bien podemos usar tácticas para retrasar la llegada del clímax como, por ejemplo, hacer otras cosas diferentes con la pareja para frenar un poco la excitación (caricias, besos…), y digo frenar, que no parar.

Pero no solo eso. Si os habéis dado cuenta, estos preservativos solo valen para parejas heterosexuales. Solo vale chico y chica. ¿Qué pasa con las parejas homosexuales? Claro, como todos los chicos tenéis el mismo ritmo, y todas las chicas tenéis el mismo ritmo, no pasa nada, ahí no hay ningún problema, ¿no?. Todos los chicos llegaréis al orgasmo en el minuto 5 porque vais muy deprisa, y todas las chicas llegaréis en el minuto 10 porque vais muy lentas. Así de tajantes.

Pero si los utilizáis y no funcionan, tranquilos y tranquilas, porque Durex advierte en su letra pequeña: “el producto puede presentar contraindicaciones y efectos secundarios”. ¿Contradicciones? Claro, si no hay orgasmo simultáneo hay una contradicción: el producto no funciona como se espera. ¿Efectos secundarios? También. Que te obsesiones hasta tal punto de llegar al orgasmo junto a tu pareja, que al final ninguno de los dos lo disfruta. Además de que no estoy segura de que no haya otros efectos secundarios.

A continuación os pongo algunas de las reflexiones sobre estos preservativos que la sexóloga Naraya Malnero hizo al conocerse este producto y que me parecen muy, pero que muy acertadas:

  1. Si la mujer es multiorgásmica ¿con cuál de sus orgasmos tiene que coincidir el hombre? ¡menudo lío!
  2. Si se realizan otro tipo de prácticas sexuales a parte (o además, o sin) del coito y se tienen orgasmos durante ellas ¿qué sucede entonces?
  3. Si una persona no tiene orgasmos, por el motivo que sea ¿qué pasa? ¿está mal hecho/a? ¿ya no participa de la norma?
  4. ¿Por qué se asume que irremediablemente las chicas somos lentas y los chicos rápidos? Reforzando creencias erróneas, una vez más. Tenemos ritmos diferentes en general, pero ¡cada persona es un mundo!
  5. ¿Realmente es necesario alterar nuestra naturaleza? ¿Por qué cambiar nuestros ritmos naturales?
  6. ¿De verdad la textura de puntos y estrías acelera el orgasmo femenino? No niego que así sea en algunas ocasiones, pero, al menos que los puntos y las estrías se alarguen hasta alcanzar el clítoris, mucho me temo que este producto tiene un pelín de publicidad engañosa.
  7. Lo que aún no he analizado es que componente utiliza para desensibilizar el pene de él. Porque sí, chicos, si algún producto es retardante es porque contiene alguna sustancia que hará que vuestra sensibilidad sea menor, al menos durante un tiempo.
  8. Una pareja no está sincronizada por el hecho de tener los orgasmos a la vez. Si no, ya sabría que recomendar a las parejas en conflicto. ¿Acaso no existen cosas infinitamente más importantes?
  9. Hay que ir a una ¿en los orgasmos? Luego no importa si nos estamos tirando los trastos el resto del día ¿no? Donde hay que ir a una es en la toma de decisiones, en la comunicación y en el amor.


Finalmente, os pongo el vídeo publicitario y otro donde sale Lorena Berdún, esa chica que hacía el programa "Dos rombos" hace años en TVE, donde intenta explicar cómo funcionan estos condones, pero que al final no aclara cómo hacen para que en el momento exacto los dos miembros de la pareja se sincronicen de tal manera que lleguen al orgasmo a la vez. Ni tampoco explica cómo esos puntos del preservativo hacen que se estimule a la mujer para acelerar su orgasmo si, hasta donde yo sé, el 90% de las mujeres solo tenemos orgasmos si nos estimulan el clítorix correctamente (ya sé, el preservativo sale de la vagina de repente y le dedica al clítorix unos minutos para estimularlo... yupiii =P). Y, por favor, os pido que reflexionéis sobre ello, que al fin y al cabo, si tenemos ritmos diferentes (ya sean más rápidos o más lentos independientemente de que seamos chicos o chicas) será por algo. Sino, menudo aburrimiento, ¿no?.



A muchos sexólogxs nos ofende un poco esto porque destruye en cierta manera todo el trabajo que tenemos por delante empezando por la educación sexual ¡¡EL ORGASMO SIMULTÁNEO ES UNA LEYENDA SEXUAL!!

Cualquier cosa, ya sabéis, el correo electrónico está a vuestra disposición.



Paula Sánchez, Sexóloga